Prácticas pedagógicas una fuente de conocimientos
La
enseñanza es una práctica que se nutre del saber hacer, el saber hacer es un
poder directo del sujeto sobre su propio cuerpo.
La
enseñanza es un saber práctico que surge con la permanente crítica sobre
nuestros actos. No es suficiente con conocer para enseñar, es necesario y
obligatorio saber. Saber aquí no es sinónimo de conocimiento sino reflexión,
distancia y creatividad.
El
saber se entiende como “un conjunto de conocimientos adquiridos por medio del
aprendizaje o de la experiencia”.
Todo
saber está vinculado con el conocer pero no es conocimiento sino derivación. Es
un modo de relación con el conocimiento y una forma de experiencia vivida en
él. También se puede entender el saber cómo “una técnica a través de la cual
emerge en los individuos los mismos estados de conocimientos; es una lucha por
medio de la cual aquellos que reflexionan el conocimiento perciben la misma
cosa” todo saber es un proceso a través del cual la forma negativa del
conocimiento deviene vinculo.
El
saber piensa lo conocido, vuelve sobre su dimensión o historia. Saber es una
distancia y nunca repetición; es un buscar comprender de otro modo lo conocido.
(Armando Zambrano)
Las
prácticas pedagógicas en nuestra formación como futuros maestros son de vital
importancia ya que cada día vamos
adquiriendo nuevos conocimientos y muchas más experiencia en el campo laboral,
contribuyendo así a la transformación de nuestros estados de conciencia y a la adquisición del saber pedagógico en cuanto a nuestro
discurso pedagógico y al aprendizaje de nuevas estrategias, tomando como base
fundamental nuestras prácticas pedagógicas para la aplicabilidad de las teorías
trabajadas en los campos de formación, Carr
y kemmis en el artículo “la investigación como práctica pedagógica” dicen: “El docente
puede y debe elaborar teoría desde su práctica; es decir, a partir de las
formas que tiene para enfrentar los problemas que surgen en el aula atribuye significados y
contrasta estos con la teoría adquirida
en su formación profesional” la
cual nos favorece a construir nuestras propias nociones
acerca de lo que aprendemos cada día junto a los niños, teniendo en cuenta que
ningún niño es igual; tienen ritmos y
estilos de aprendizajes totalmente distintos, y por medio de las prácticas
podemos concretar que es algo cierto y aprendemos a trabajar en colectivo con
todos y cada uno de nuestros estudiantes, ayudándolos en su proceso de
formación a través de las más hermosas experiencias en el cual en cada una de
las falencias que presentamos vamos construyendo fortalezas, trabajando cada
día mejor para superar cada dificultad presentada y poco a poco
obtener conocimientos valiosos y construir nuestros propios saberes pedagógico
basados en las experiencias.
Eloísa Vasco Montoya, “El
maestro tiene la posibilidad de reflexionar sobre su labor, de generar y de hacer
explícito un saber que le es propio y
que se manifiesta en el diario quehacer de “enseñar”. Es este un saber complejo
cuyo primer sujeto legitimo es el maestro; un saber que se pone en acción
primordialmente cuando el maestro, enseña”.
Día
a día desempeñamos nuestro rol de docentes al momento de poner en circulación
los saberes y a la vez enseñar y aprender, ya que al ver a nuestra maestra
asesora observamos actitudes y aptitudes que se pueden presentar al momento de
enfrentarnos al aula y así aprender a solucionar cualquier tipo de problemas
los cuales enfrentaremos en el campo laboral, y así nos ayudara a mejorar nuestro léxico y tener
un mejor discurso ante los niños ya que estos serán los beneficiados por
nosotros, Rafael Flórez Ochoa nos
dice: “El investigador que enseña no parte de la certidumbre ni de la seguridad
del conocimiento en su disciplina, para dosificarles ‘porciones’ de verdad a
sus alumnos. El investigador no acude a su preeminencia, ni a su autoridad, ni
a su sabiduría para respaldar su enseñanza.
El
indagador enseña desde la duda, desde la pregunta, desde lo que no se sabe a
ciencia cierta, desde la incertidumbre, desde la ignorancia propia y de los
alumnos. La ventaja que ostenta entre los alumnos radica en que sabe lo que no
sabe, la finalidad de su enseñanza no es el dominio, la seguridad, la
certidumbre, el acomodamiento en una técnica o en un saber, sino más bien la
búsqueda, la actitud de buscar incansablemente, y de armar mejor el pensamiento
para avanzar por ese camino de nunca acabar que es la vida del espíritu
inteligente, que no se cansa de explorar el mundo, que no se estanca, que no se
paraliza, que no se aferra prematuramente…”
Es
por eso que debemos tener mucho cuidado
de no cometer errores que perjudiquen a nuestros
estudiantes y aunque de una u otra manera no somos perfectos y estamos
expuestos a equivocarnos, sin embargo debemos saber superar todas estas
situaciones y enfrentarlas de la manera
correcta y siempre estar en esa búsqueda de brindar esos conocimientos deseados
por los estudiantes.
En
nuestra formación no es suficiente solo la teoría al igual la práctica también es muy fundamental en esta; por ende la teoría y la
práctica deben ir de la mano, es decir son inseparables debido a que por medio
de estas vivencias podemos lograr
construir un saber pedagógico, que es la base para un maestro ya sea formado o
en formación en el cual gracias a este podemos obtener un mejor
desenvolvimiento en el aula, por tal motivo debemos reflexionar cada momento de
nuestra práctica y hacer de ellas momentos y recuerdos maravillosos los cuales
nos enorgullecerán toda la vida.
Eloísa Vasco Montoya
dice: “Cuando el maestro enseña les está dando una respuesta coherente y única
desde un saber que, aunque se alimente de diversas ciencias o disciplinas, es
un saber específico y relativamente autónomo, que tiende necesariamente a un quehacer: el enseñar. Ese es el saber
pedagógico. En el quehacer del maestro es de mucha importancia ¿a quién
enseñan?, los contenidos, ¿que enseña?”
Tengamos
siempre en cuenta nuestra praxis y al momento de enfrentarnos en el aula de
clase analicemos ¿Qué vamos a enseñar? ¿Cómo
vamos a enseñar? ¿Para qué enseñamos? Y ¿A quién le vamos a enseñar? Para no equivocarnos al momento de
seleccionar esos contenidos que vamos a
brindar, y de tal manera brindarles los adecuados, debido a que seleccionamos contenidos
que quizás ellos no estarán actos para desarrollar y así estaríamos forzando a los estudiantes a hacer
más de lo que deberían; en caso de que no estén en tal capacidad podría no ser
beneficioso para ellos, ya que sabemos que enseñarle a niños de primaria no es
lo mismo que enseñaremos en segundaria. Estos conocimientos que hemos adquirido
en todo nuestro proceso debemos transformarlo y así articularnos en las
circunstancias correctas y a los niños que estén en edades actas para estos y
es aquí donde se ve la transposición didáctica utilizada por parte del maestro.
Cabe resaltar lo que nos da a conocer Avalos:
“El docente que es profesionalmente autónomo es alguien que “ha podido
desarrollar una capacidad reflexiva de cierta profundidad, que se siente
confortable con el nivel de conocimientos sobre los contenidos o destrezas que
debe desarrollar en su docencia, que siente que entiende los elementos
pedagógicos involucrados en la enseñanza de estos contenidos específicos y que
conoce estrategias alternativas de enseñanza pensando en los requerimientos del
aprendizaje y en el aporte de sus
alumnos”
Es
importante siempre dar lo mejor de cada uno y colocar nuestro mayor esfuerzo y tratar al máximo de
nunca caer en la rutina, ya que ha sido uno de los problemas que muchos
maestros han tenido, siempre basándose en los mismos contenidos años tras años
y para todos los grados sin importar los intereses que los niños tienen y los
contenidos deseados por ellos.
María Teresa Buitrago Delgado
dice: “Los procesos involucrados en la práctica comportan acciones, que forman
y transforman a quienes en ella participan y, por ende, al escenario que
construyen como ambiente de formación”.
Siempre debemos enfocarnos en algo y es que
los niños aprendan cada día más, nunca debemos tener como objetivo atrasarlos
en su proceso y darles siempre el mejor ejemplo de vida posible ya que ellos
siempre ven a sus maestros como un guía, debemos siempre estar en disposición
de ayudarlos y formarlos para su futuro.
En
nuestras prácticas pedagógicas no solo
los niños han obtenido conocimientos previos, nosotras como maestras en formación
hemos conocido y aprendido muchas situaciones importantes y aspectos
fundamentales que nos serán de mucha utilidad y de total relevancia saber cómo
manejarlas en el aula de clases, y así poco a poco hemos adquirido aprendizajes
que no solo serán útiles para nosotras sino que también podemos compartir con
nuestros compañeros, amigos, maestros e incluso con los mismos estudiantes.
A
través de los saberes cotidianos de los niños
podemos tomar muchos aspectos fundamentales debido a que los niños no
solo aprenden en la escuela sino también en sus casas y barrios; es por eso que
la relación que tengamos con nuestros
estudiantes también es muy importante, debido a que no solo somos maestras,
también somos amigas de ellos y en muchas ocasiones pueden presentar
dificultades por cosas que les sucedan fuera y dentro del aula o institución. Es
por esto que nosotras consideramos que es ahí donde debemos actuar y enseñarles
cosas que quizás ellos vean pero de pronto no conozcan o identifiquen, e
ir articulando todas estas situaciones
con conocimientos que seguramente más
adelante serán de mucha utilidad para sus vidas. Pero si tenemos
relaciones negativas con nuestros estudiantes será muy difícil ejercer nuestra
labor ya que no nos verán como personas que queremos guiarlos sino como alguien
que solo quiere imponer autoridad, y más que implantar disciplinar debemos
dejar en ellos conocimientos valiosos y valores que marquen diferencia todo una
vida y que todo lo que sepa lo implemente para su superación y la de los demás
y no para perjudicar y perjudicarse.
María Teresa Buitrago Delgado dice:
“La práctica pedagógica es como una práctica social, una práctica
contextualizada, en un espacio y un tiempo cultural, cuya finalidad, es la
formación individual y colectiva del ser humano, como protagonista y creador de
su propia historia. Tal finalidad de la práctica pedagógica está mediada, por
la organización de ambientes de aprendizajes para la construcción de
conocimientos sobre la vida cotidiana”.
Después
de todo un proceso de formación, el saber cotidiano del niño se tiene en cuenta
para trabajar cualquier contenido y se hace más fácil convertirlo en saber enseñable orientándolo e
implementando bases más profundas para despertar el interés ya sea utilizando
fichas o materiales didácticos los cuales sean manejables teniendo en cuenta
las edades, grados, sus motivaciones e intereses y así ir relacionando ciertos
tipos de contenidos con los conocimientos obtenidos en su medio, teniendo en
cuenta que ellos siempre están ansiosos por aprender cosas nuevas y no
desaprovechar el interés que hay en los niños.
Pero
no solo se transforma el saber cotidiano de los
niños es fundamental que el maestro también transforme su práctica
cotidiana Como nos dice Stenhouse.
La
investigación de la práctica pedagógica transforma al docente en un
investigador del conocimiento y de su práctica cotidiana. Lo ideal es que los
profesores y profesoras tengan desarrollos personales en investigación, es
decir sean capaces de:
·
Poner en cuestión la enseñanza impartida por
uno mismo, como base de desarrollo.
·
Estudiar el propio modo de enseñar.
·
Cuestionar y comprobar la teoría en la
práctica mediante el uso de dichas
capacidades.
·
permitir que otros profesores observen la
propia practica
·
Intercambiar experiencias.
Debemos
aceptar que no somos los únicos poseedores de conocimientos, como seres humanos
puede haber cosas que también ignoremos y aceptar sugerencias de las demás
personas y tratar de ser mejor cada día más.
En
el transcurso de nuestras experiencias hemos aprendido que la
mejor estrategia para que los
niños aprendan es trabajar con los conocimientos deseados, es decir lo que al niño le motive, principalmente con lo que
vive y aprenden en su contexto familiarizándo lo que les queremos dar a conocer,
con lo que el niño ya ha aprendido y así profundizar en nuestros objetivos y
alcanzar un aprendizaje optimo por parte de los niños.

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